viernes, 22 de enero de 2010

Muñeca de cristal


Había una vez una niña que deseaba más que todo el oro del mundo que su familia fuera diferente. Nunca le había faltado nada en la vida pero jamás tuvo una cosa que anhelaba: el cariño de un padre. Un padre que la quisiera, que la arropara en las noches frías, que la fuera a buscar en citas importantes, que estubiera ahí para sus problemas...pero paradojicamente quien le daba problemas era el padre. Por las noches la pequeña iba a la cama llorando tras recibir un insulto, una bofetada o un desprecio. Otras veces tenía que soportar ver a sus muñecos pataleados, pisoteados, arrancados...como las cortinas que un día tubo en su cuarto. Soportaba discusiones de sus padres y muchas veces se callaba las cosas que podrían hacer daño a otros y prefería hacerse daño ella misma. Pero ella seguía soplando las velitas del pastel y deseando siempre lo mismo ''deseo que mi padre me quiera''. Nunca se cumplió ese deseo y la chica poco a poco fue perdiendo la fe en las cosas y huía de todo haciendo mil cosas a la vez. Creía que podría con todo ella sola y aunque no pudiera se machacaba para estar horas fuera de casa, haciendo cosas que le gustaban, pasando el tiempo fuera.

Nunca pudo enamorarse de verdad y cuando lo hizo la traicionaron y perdió de nuevo la esperanza. Quería alguien en quien apoyarse, en quien huir cuando las cosas fueran mal, alguien que la protegiera, que le diera la mano cuando estubiera caída en el asfalto. No pretendía depender de nadie, sólo refugiarse.

Pero no pudo encontrar a nadie que no la hiciera daño pues siempre acababa la historia igual.
Las cosas poco a poco mejoraron y sólo sintió desprecios, ya no llegaban las heridas ni los llantos desconsolados. Se hizo fuerte, sentía que podía con todo. Plantaba cara a las situaciones que antaño la hacían encerrarse en su cuarto. Ahora hacía lo que le apetecía, porque simplemente aprendió a vivir su vida, exprimiendo el tiempo y sacando lo mejor de todo lo que la rodeaba.
Su deseo nunca se cumplió pero cuentan que cuando fué a vivir a un país diferente su padre la echó de menos y la llamó pero ella nunca atendió a sus llamadas...

[Quiere en el momento, y demuéstralo, puede que un día sea demasiado tarde...]