domingo, 28 de febrero de 2010

La fugacidad del tiempo



Desde hace tiempos remotos el ser humano ha pretendido controlar todo lo que estaba a su alcance. Pretendía controlarlo todo para sentirse poderoso. Quitó la libertad a mucha gente e intentó imponer sus pensamientos. Fustigó a quienes estaban en contra. Pretendió jugar a ser Dios. Pero siempre se sintió frustrado porque sabía que jamás podría dominar una cosa: el tiempo.

Son muchos los genios de la literatura, la física y filósofos que se sumaban a pensar que el tiempo sería algo que el ser humano desearía dominar por encima de todo.

Benjamín Franklin afirmaba: Si en verdad amas la vida, no derroches tu tiempo porque éste es la materia prima de la cual la vida está hecha.

La esencia de la administración del tiempo no está en vigilar nuestro reloj constantemente, en mantener horarios rígidos, o en completar cualquier tarea en el menor tiempo posible. Ésta sólo se logra cuando identificas tus valores, sueños y metas a corto y largo plazo y los utilizas para asignar prioridades a todas tus acciones y actividades diarias. El adquirir este control es quizás una de las cualidades más importantes de las personas de éxito.
Einstein decía que el tiempo es una secuencia de eventos, una continuidad, en la cual estos eventos, estos acontecimientos, ocurren unos tras otro, del pasado al presente, al futuro.Esta es una de las definiciones más completas y prácticas del concepto del tiempo, puesto que identifica el elemento o la unidad básica del mismo: los eventos. Y la clave para administrar el tiempo con éxito es poder controlarlos, ya que la sucesión de ellos es la vida misma. El verdadero reto no es administrar el tiempo, sino administrarnos a nosotros mismos; nuestras acciones.

El ser humano mira constantemente las agujas del reloj y hace calendarios porque no puede estar sin planear su vida. Necesitamos tener algo que nos indique que estamos envejeciendo, que las horas pasan y que se acerca nuestra hora. Algo para darnos cuenta que el tiempo es demasiado fugaz como para vivir con preocupaciones.

Pero ¿qué pasaría si llegara un momento en el cual el hombre llegara a dominar el tiempo?
Pasaríamos de ser prisioneros del tiempo, de las agujas de un reloj, a ser prisioneros de nosotros mismos...

sábado, 27 de febrero de 2010

Cruz Roja



Los grupos humanos siempre han respetado a las personas que ejercían algún tipo de actividad gratuita para favorecer a otras más débiles. Al respecto podemos encontrar ejemplos en las antiguas tradiciones mediterráneas, o en las orientales y africanas: todas coinciden en reconocer en la persona que se esfuerza para favorecer a otra, a un ser mejor. A alguien humanamente más completo.

En nuestro ámbito, el cristianismo aglutinó estos valores propiciando los estados confesionales y, en su marco, el desarrollo de importantes organizaciones mayoritariamente religiosas, dediacadas a aliviar los sufrimientos humanos.

La evolución doctrinal y del pensamiento continuó, al margen de las atrocidades que se cometían en su nombre.

A partir de 1789 medio mundo occidental reflexiona, de forma más o menos temperamental, sobre el postulado que la Revolución Francesa difundió a los cuatro vientos: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Esta síntesis ideológica, esencialmente humana y laica, implicaba a todas las personas desde el momento en que un grupo lo suficientemente amplio lo asumía: el socorro para con los menos favorecidos dejaba de ser una exclusiva de las organizaciones religiosas especializadas o del estado...en el nuevo marco de reciprocidad, el socorro a los desfavorecidos empezaba a ser una responsabilidad de cada cual.

Voy a contaros ahora cómo se fundó Cruz Roja:
Henry Dunant había nacido en 1828 en ginebra Suiza. Dedicado a los negocios, un proyecto de instalación de fábricas de harina en Argelia le hizo viajar al norte de Italia, muy cerca de Solferino, el mismo día en que allí se enfrentaban los ejércitos austríaco, francés y piamontés.

Al anochecer, sobre el escenario de la batalla yacían 40.000 hombres prácticamente abandonados a su suerte. Dunant vió cómo los heridos morían sin asistencia y, ayudado por personas de los pueblos cercanos, se dedicó a socorrerlos.
Tres años después publicó sus reflexiones ''Recuerdo de Solferino'' Dunant se planteó la idea germinal de lo que serían las futuras sociedades de la Cruz Roja. Escribió textualmente '' cuya finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente cualificados para el trabajo...'' Estas sociedades prestarían ayuda humanitaria a quien la necesitara, independientemente de su raza, nacionalidad o creencias...

Podréis daros cuenta que el logo de Cruz Roja se basa en la bandera Suiza.

Desde los 18 años me hice socia de Cruz Roja y posteriormente, tras pasar las pruebas psicológicas y teóricas me formé como voluntaria. Siempre había tenido claro que pertenecería a una organización que mostrara interés en ayuda humanitaria y Cruz Roja me ha brindado la oportunidad de ser algo más como persona. He podido tener conocimiento de los grandes males de esta sociedad. He podido formarme como monitora pedagógica de los derechos humanos. He podido tener satisfacción plena en el momento de ver cómo los ojos de una persona mayor desatendida se centraba en los míos y me agradecía que estubiera allí prestándole cariño. Una mirada que valió más que mil palabras.

Mi tío es también de Cruz Roja y nada le causa más satisfacción que poder nadar en la playa con gente discapacitada o con síndrome de Dawn. Verles disfrutar para él es lo más grande.
Ahora se ha formado como conductor de ambulancias y sí, ha salvado cientos de vidas. No puedo ni imaginar lo que debe sentir una persona cuando la vida de alguien está en sus manos. Y mucho menos cuando consigue salvarla.

He podido ser parte de una educación basada en el principio de la dignidad humana.
Y Cruz Roja me da la posibilidad de formarme en más ámbitos, tales como socorrismo, atención sanitaria inmediata, grandes catástrofes...Y después de ver lo sucedido en Haití, deseé haber pertenecido a la ciudad central y haber podido cojer un avión para ayudar.

Querido lector, si deseas encontrarle un sentido a tu vida...hazte de Cruz Roja. Necesitamos gente que colabore y ayude, pues toda ayuda es poca en un mundo que poco a poco se está desmoronando...

Dones humanos



La palabra don viene del latín "donum" y se puede entender como:
1) regalo, dádiva, presente
2) un bien natural o sobrenatural que se recibe de Dios
3) gracia especial o habilidad para hacer algo.
La sociedad denomina a este tipo de habilidades como ''dones o capacidades'', sean espirituales, paranormales u otras.
¿Realmente un don es algo que excede los límites de la naturaleza humana o es algo que todos podemos llegar a conseguir? Porque quizás esté latente en cada uno de nosotros, esperando
ser descubierto para salir a la luz.
Son una serie de complicaciones e incomodidades personales y sociales al vivir ciertas "situaciones especiales" en las que van percibiendo "cosas inusuales".
Las habilidades pueden ser: comunicación con entidades espirituales, visiones especiales, audición de voces, percepción de personas alrededor sin que sean claramente visibles, recuerdos vividos de situaciones aún no vividas, sueños predictivos, visión remota, éxtasis, telepatía, habilidades para curar, conocimientos avanzados a edades prematuras (niños), don de la profecía, clarividencia, precognición, asimilación de símbolos e idiomas desconocidos (glosolalia), etc.
Por ejemplo...¿has viajado alguna vez en metro y ha entrado por la puerta una persona que sin conocerla te ha transmitido buena sensación? Hay gente que transmite eso, y seamos sinceros ¿quién no ha dicho alguna vez a alguien la siguiente frase: ''no la conozco pero no me cae bien''? Aunque ni siquiera la hayas escuchado hablar, esa persona no te ha transmitido buenas vibraciones, y te ha llevado a una serie de prejuicios que tal vez se rompan cuando llegas a conocerla.
Pero hay otro tipo de gente que es capaz de impregnar el ambiente de buenas vibraciones, de transmitir paz, de aparentar ser transparente, de llenarlo todo de...magia. Ese tipo de gente que atrae sin motivo aparente, no me refiero al ser carismático, es algo que va más allá.
O por ejemplo, ese tipo de gente que milagrosamente crea un vínculo especial con los animales.
Desde que era pequeña mi madre siempre ha dicho que yo era capaz de anticiparme a las cosas que iban a ocurrirme. Soy capaz de conocer a fondo a las personas y saber lo que van a pensar cuando les haga alguna pregunta, aunque me lo nieguen después. Más adelante me ocurrieron una serie de cosas que a gente de mi alrededor les llegó a causar miedo. Por eso ya no hablo de mis cosas, para mí es un tema tabú. No intento creer en las cosas que no tienen sentido ¿para qué iba a hacerlo si nadie va a responder a mis preguntas? Pero tampoco soy escéptica.
Quizás he tenido la suerte o la desgracia de haber vivido experiencias que me han hecho saber que la ciencia se queda corta.
Pero mi pregunta es ¿por qué yo?
Quizás todos necesitamos creer que somos especiales en algo, algo que nos haga diferentes al resto...
Querido lector, cuéntame tu historia.

viernes, 26 de febrero de 2010

La pirámide de Maslow



El profesor Maslow A. clasificó las necesidades humanas en grupos y estableció una jerarquía de las mismas bajo la hipótesis de tener primeramente unas necesidades básicas o primarias a cubrir (las materiales) y posteriormente otras psíquicas también clasificadas en unas más primarias que otras. Según Maslow, a medida que vamos cubriendo una serie de necesidades van apareciendo otras. Las clasificó en cinco niveles:

1)Necesidades fisiológicas: Son las primeras necesidades que aparecen en el ser humano. Entre ellas figuran la alimentación, el vestir y la vivienda. Hasta que éstas no están cubiertas, el individuo no se plantea tener otras.

2)Necesidad de seguridad: Son las que vienen determinadas por tener un trabajo seguro y consolidado, así como el deseo de disponer de ahorros, patrimonio, etc.

3) Necesidad de posesión y amor: Están referidas a los deseos de afecto y posesión, que llevan a los individuos a relacionarse con los demás, es decir, a asociarse entre ellos.

4)Necesidades de estima o psicológicas: Todas las personas necesitamos a un cierto nivel el deseo de una auto-evaluación estable, de respeto, de confianza, de libertad, de prestigio y de reconocimiento por parte de los demás respecto a nuestra vida y a nuestros logros. Finalmente surgen:

5) Necesidades de autorrealización: Son las necesidades que llevan a la realización potencial del individuo y dan la cobertura total del ser humano.




Y me pregunto yo...una vez cubiertas esas necesidades, una vez nos sentimos plenos ¿qué podemos esperar de la vida? ¿Lo habremos comprendido todo? ¿Habremos alcanzado todo lo que habíamos esperado de ella? De ahí a que mucha gente se sienta vacía cuando siente que no le queda nada más por hacer. (Por ejemplo muchos famosos americanos han acabado con sus vidas por sentir eso, por sentir que ya lo tenían todo de esta vida y es un hecho, no son meras palabras). Igual que mucha otra se siente vacía cuando siente que le queda mucho por hacer. Entonces ¿es necesario realmente conocer las necesidades humanas, esas que hacen que la vida sea lo que es para nosotros si de igual modo nos vamos a sentir insatisfechos?
Yo propongo una cosa: Ignora a Maslow. Ten presente que hay necesidades, él las clasificó. Pero no dejes que tu vida sea una pirámide escalonada, porque cuando llegues al final y te sientas pleno te faltarán escalones que den sentido a las cosas que haces o que te surgen. Deja que te pasen cosas buenas y cosas malas. Ríe y sufre, sube escalones y tropieza. Vuelve a empezar. Nunca dejes que nada ni nadie te haga ver que después del todo viene la nada.
Es más...tropieza a posta...

Opiniones ajenas


Desde tiempos remotos el ser humano ha ido progresando mentalmente y hábilmente en la manera de hacer las cosas. Descubrimos cómo caminar a dos patas. Desarrollamos más habilidad en las manos y por consiguiente descubrimos cómo hacer fuego para no pasar frío. Conseguimos crear puentes y caminos para poder comunicarnos con el poblado vecino. Creamos barcos para poder intercambiar excedente de nuestros productos por otros que nos hacían la misma falta. Y no sólo contentos con eso, llegamos a ser capaces de crear comunicaciones para no sólo poder comunicarnos con el pueblo vecino, sino también para poder comunicarnos con la gente que estaba más allá de nuestras fronteras, aquellas que antaño nos daba miedo cruzar.

Hemos ido progresando de manera increible pero a medida que nuestro cerebro se va desarrollando y comprendemos mejor las cosas comienzan a aparecer una serie de barreras que hacen que cada dos pasos demos uno hacia atrás. La barrera más difícil de sobrepasar es con respecto a la opinión que tienen los demás sobre nosotros mismos. Esa opinión que hace que no seamos capaces de sobrepasar el límite y no podamos pensar mas allá o nos de miedo pensar diferente al resto. Esa opinión que nos limita. Esa opinión que hace que tus sueños se frustren, que lo que de verdad quieres hacer en la vida venga marcado por esas opiniones ajenas negativas.

Llegué a comprender que si de verdad quieres algo da igual lo que piensen los demás, sólo consiguiéndolo vas a tener satisfacción de haber podido conseguir algo que los demás ignoraban que pudieras.

Hace tiempo leí en algun sitio un comentario con el que estaba totalmente deacuerdo, que decía ''tener miedo de lo que los demás piensen de nosotros es aceptar que la opinión que tienen de tí es más importante que la que tienes tú de tí mismo''

Desde que somos pequeños la imagen que tenemos de nosotros mismos se ha ido construyendo a partir de las críticas que hemos ido obteniendo de los demás. Ahora te toca a tí decidir si quedarte con eso o abrir los ojos y descubrir tus virtudes ocultas.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Miedos...




El miedo es como la familia...que todo el mundo tiene una. Pero aunque se parezcan, los miedos son tan personales y tan diferentes como pueden serlo todas las familias del mundo. Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño. Miedos con los que uno aprende a ir conviviendo. Hay miedos hechos de inseguridades. Miedo a quedarnos atrás. Miedo a no ser lo que soñamos, a no dar la talla. Miedo a que nadie entienda lo que queremos ser. Hay miedos que nos va dejando la conciencia...el miedo a ser culpables de los que les pasa a los demás y también el miedo a lo que no queremos sentir, a lo que no queremos mirar, a lo desconocido...como el miedo a la muerte, a que alguien a quien queremos desaparezca...Y hoy he escuchado un tal Punset en la tele, un señor encantador que decía que ''la felicidad es la ausencia del miedo'' y entonces me he dado cuenta de que últimamente...yo ya no tengo miedo...

jueves, 4 de febrero de 2010

Libertad


Había una vez, en reino de los cielos, una chiquilla que soñaba con bajar al mundo de los mortales. Soñaba que el sol acariciaba su cuerpo, y le daba color a sus mejillas. Soñaba que la lluvia la empapaba, y ella reía. Soñaba con dejar la perfección y adentrarse al mundo del llanto, la ira, la traición, el sufrimiento...Y lo quisó así porque nunca entendió la risa, la alegría, la bondad, el bienestar...nunca pudo ser capaz de tener placer con esas cosas. Llegó a comprender que lo opuesto a todas las cosas buenas que existen eran las que daban sentido a las mismas. Así que desobedeciendo toda ley escapó como pudo y bajó aquí, donde nosotros nos encontramos ahora, y cuentan que pudo sentir el calor del sol en sus mejillas, que entendió por fin el amor, la risa y el llanto, y cuentan también que cuando llovió...sintió cada una de las caricias de las gotas en su cara y en su piel, extendió los brazos y rió, rió sin parar...

miércoles, 3 de febrero de 2010




Desde que naces no hay nadie que te diga como debes actuar en ciertas ocasiones…El colegio no te lo enseña y tus padres nunca aprendieron de nadie. Cuando te sientes herido o herida nadie te dice cómo debes curar ese duelo, y nadie es dueño de un cuerpo ajeno para hacer ese favor...Desde que nacemos nadie nos dice que algún día íbamos a llorar de rabia,de dolor o de alegría y que a veces la felicidad sólo está al alcance de muy pocos. Ni siquiera nadie nos preguntó si queríamos formar parte de todo esto. Todo que parece tan inmenso comparado con nosotros,pero sólo somos un hilo más de entre tantos en el ovillo. Nadie te dice que por ser de una forma te llevarás un premio y nadie te dice que puedes estar sufriendo el resto de tu vida...que algún días los que quieres se irán y que sólo te quedaran fuerzas para gritar, hasta quedarte en la solitud de tu cuarto, esperando que alguien, no importa quién, abra esa puerta y te libere de ti mismo…de la agonía que encierra tu cabeza

Va de historias




Ella era un chica impulsada por su afán de protagonismo y su ambición. Nada le causaba más temor que verse más renegada que los demás. Necesitaba un esposo rico, guapo y galán, para poder fardar antes sus amistades. No le importaba el amor. Decía que eso era cosa de viejos y que ella ahora lo que necesitaba era disfrutar, porque para Aretha el amor limitaba muchas acciones y sólo traía complicaciones, celos, malos entendidos y según decía ‘’largos paseos tontos por una playa agarrados de las manos’’. Para Aretha su concepto del amor era ese. Algo aburrido y pasajero. Algo que si nadie comprendía no sabía por qué había de existir. Pero cuando le vio tirado en el suelo, sangrando por el pecho, después de un tiroteo en el banco, cuando vio sus ojos y el temor de no volver a verle más le invadió, comprendió que no sólo le apetecía la compañía del señor Hugh, sino que también le amaba…y ahora…maldita sea, ahora iba a morir sin haberle dicho que realmente estaba enamorada de él. Recordaba cómo él le agarraba las manos y se las pasaba por la mejilla para llevarse consigo el último recuerdo de una caricia suya.

Le dijo que no llorase pero Aretha se sentía mal por dentro, se detestaba a sí misma por no haber aprovechado todo aquel tiempo. Hubiera dado su vida por salvar la de él. Porque sentía que él debía tener una segunda oportunidad para poder escuchar un ‘’te quiero’’ de sus labios. No la había, pues murió horas más tarde y Aretha no fue al entierro. Tampoco comprendía qué hacía la gente en un funeral…el muerto no iba a revivir, lo veía absurdo. Así que fue a las rocas de la playa, esa a la que nunca fue con el señor Hugh y mucho menos agarrados de las manos. Se sentó en la roca más alta y cruzó las piernas. El gélido aire le estremecía y a la vez la tranquilizaba. El sentimiento de culpabilidad no se le iría, ella bien se conocía. Si tuviera la oportunidad de haberle dicho cuánto le quería quizás eso le habría dado esperanzas para seguir con vida. Se engañaba como podía…



Quizás todos hemos sido un poco como Aretha, pensando que los demás conocen nuestros sentimientos, nuestras fortalezas y debilidades, pero quizás todo lo que aparentamos es una pequeña coraza de lo que realmente somos o queremos sentir…Y nos engañamos y pretendemos ser alguien que no somos, queremos demostrar que es fácil conocernos, que todos pueden saberlo todo de nosotros, pero lo cierto es que nadie se conoce a sí mismo hasta que llegamos a un punto límite…y es entonces cuando no podemos escapar de lo que verdaderamente somos…