Los grupos humanos siempre han respetado a las personas que ejercían algún tipo de actividad gratuita para favorecer a otras más débiles. Al respecto podemos encontrar ejemplos en las antiguas tradiciones mediterráneas, o en las orientales y africanas: todas coinciden en reconocer en la persona que se esfuerza para favorecer a otra, a un ser mejor. A alguien humanamente más completo.
En nuestro ámbito, el cristianismo aglutinó estos valores propiciando los estados confesionales y, en su marco, el desarrollo de importantes organizaciones mayoritariamente religiosas, dediacadas a aliviar los sufrimientos humanos.
La evolución doctrinal y del pensamiento continuó, al margen de las atrocidades que se cometían en su nombre.
A partir de 1789 medio mundo occidental reflexiona, de forma más o menos temperamental, sobre el postulado que la Revolución Francesa difundió a los cuatro vientos: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Esta síntesis ideológica, esencialmente humana y laica, implicaba a todas las personas desde el momento en que un grupo lo suficientemente amplio lo asumía: el socorro para con los menos favorecidos dejaba de ser una exclusiva de las organizaciones religiosas especializadas o del estado...en el nuevo marco de reciprocidad, el socorro a los desfavorecidos empezaba a ser una responsabilidad de cada cual.
Voy a contaros ahora cómo se fundó Cruz Roja:
Henry Dunant había nacido en 1828 en ginebra Suiza. Dedicado a los negocios, un proyecto de instalación de fábricas de harina en Argelia le hizo viajar al norte de Italia, muy cerca de Solferino, el mismo día en que allí se enfrentaban los ejércitos austríaco, francés y piamontés.
Al anochecer, sobre el escenario de la batalla yacían 40.000 hombres prácticamente abandonados a su suerte. Dunant vió cómo los heridos morían sin asistencia y, ayudado por personas de los pueblos cercanos, se dedicó a socorrerlos.
Tres años después publicó sus reflexiones ''Recuerdo de Solferino'' Dunant se planteó la idea germinal de lo que serían las futuras sociedades de la Cruz Roja. Escribió textualmente '' cuya finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente cualificados para el trabajo...'' Estas sociedades prestarían ayuda humanitaria a quien la necesitara, independientemente de su raza, nacionalidad o creencias...
Podréis daros cuenta que el logo de Cruz Roja se basa en la bandera Suiza.
Desde los 18 años me hice socia de Cruz Roja y posteriormente, tras pasar las pruebas psicológicas y teóricas me formé como voluntaria. Siempre había tenido claro que pertenecería a una organización que mostrara interés en ayuda humanitaria y Cruz Roja me ha brindado la oportunidad de ser algo más como persona. He podido tener conocimiento de los grandes males de esta sociedad. He podido formarme como monitora pedagógica de los derechos humanos. He podido tener satisfacción plena en el momento de ver cómo los ojos de una persona mayor desatendida se centraba en los míos y me agradecía que estubiera allí prestándole cariño. Una mirada que valió más que mil palabras.
Mi tío es también de Cruz Roja y nada le causa más satisfacción que poder nadar en la playa con gente discapacitada o con síndrome de Dawn. Verles disfrutar para él es lo más grande.
Ahora se ha formado como conductor de ambulancias y sí, ha salvado cientos de vidas. No puedo ni imaginar lo que debe sentir una persona cuando la vida de alguien está en sus manos. Y mucho menos cuando consigue salvarla.
He podido ser parte de una educación basada en el principio de la dignidad humana.
Y Cruz Roja me da la posibilidad de formarme en más ámbitos, tales como socorrismo, atención sanitaria inmediata, grandes catástrofes...Y después de ver lo sucedido en Haití, deseé haber pertenecido a la ciudad central y haber podido cojer un avión para ayudar.
Querido lector, si deseas encontrarle un sentido a tu vida...hazte de Cruz Roja. Necesitamos gente que colabore y ayude, pues toda ayuda es poca en un mundo que poco a poco se está desmoronando...
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